Causas de la primera guerra mundial.

Durante el siglo XIX se desarrolló y consolidó el capitalismo en Europa occidental, no sin conflictos, no sin contradicciones. La revolución industrial marcó a fuego la historia social, económica, cultural y política del continente. El progreso tecnológico vino acompañado de miseria para las grandes masas de la población trabajadora, y la miseria sentó las bases para el reconocimiento mutuo de los obreros, como clase oprimida. Los avances en las comunicaciones dieron sus primeros pasos, el ferrocarril se extendió sostenidamente, las distancias se acortaron. Los Estados cambiaron y reformularon. 




Hacía fines del siglo XIX una serie de fenómenos de distintas características evidenciaban que la civilización europea estaba atravesando cambios veloces y difíciles de asimilar.
El salto inicial se había dado cuando se pasó de una economía fundamentalmente agraria a una industrial. La consolidación del capitalismo industrial supuso una profunda conmoción en la vida de las personas y en las ideas que estas personas tenían sobre el mundo y su vida. En menos de un siglo la mayoría de la población de Europa Occidental pasó de vivir en comunidades campesinas a vivir en ciudades y trabajar en fábricas a cambio de un salario que en la mayoría de los casos era insuficiente. Aunque suene paradójico la primera gran crisis del capitalismo, en 1873, no fue una crisis de escasez sino una de sobreproducción:

       Altos niveles de producción     +   Población empobrecida por los bajos salarios
=  Crisis.

Se produce mucho más de lo que la población puede consumir. En este escenario, ante la contradicción de un mundo de producción abundante y vida miserable para la mayoría de los trabajadores, se desarrollarían conflictos sociales que concluirían con la conformación de movimientos, partidos y sindicatos, que representaban los intereses de la clase obrera y "amenazaban la paz social" y la dominación política de los partidos de las burguesías.  
           
Hacía 1880 la respuesta a la crisis económica fue la expansión territorial e imperial, en el período que damos en llamar imperialismo. Los objetivos de los Estados imperiales eran:
·    Obtener mercados para vender sus productos y de este modo proseguir el desarrollo económico. (América Latina fue un caso paradigmático en este sentido, donde el Imperialimo ejerció su influencia sin necesidad de establecer un sistema colonial, puestos que las elites gobernantes se encargaron de defender los intereses de las potencias tutoras)
·      Acceder a materias primas baratas para proseguir el desarrollo industrial
·     Exportar la explotación, para continuar acrecentando ganancias, a territorios lejanos que permitiera suavizar la situación social en Europa

Ahora bien, en esta expansión agresiva en búsqueda de nuevos mercados y del aprovisionamiento de materias primas encontraremos que las nuevas potencias -Alemania por ejemplo- no han de encontrar su lugar -sus mercados y colonias- en el reparto del mundo que ha de darse. La primera guerra mundial fue, en este plano, consecuencia de esta necesidad inherente al desarrollo capitalista por obtener mercados donde ubicar sus mercancías, prolongar la obtención de ganancias y limitar los conflictos sociales internos de las potencias. 
El Colonialismo y el Imperialismo sobre África y Asia, implicó el sometimiento de las poblaciones locales. Mientras en los siglos previos África había sido proveedora de esclavos para el trabajo en América, proceso que se dio en complicidad con las elites africanas y recordado con el nombre de trata de negros, ahora el tráfico interoceánico de esclavos quedaba prohibido (primero por Gran Bretaña, luego por el resto de las potencias). Ello habilitaba el sometimiento de las poblaciones en sus propios territorios y de ese modo se obtenía fuerza de trabajo cuasi servil para aprovisionarse de materias primas baratas.

Al mismo tiempo el nacionalismo cobró ímpetu y se convierte en una ideología que es reivindicada por sectores de las diversas capas sociales. El término Nacionalismo se comenzó a utilizar hacía fines del siglo XIX como una ideología fundamentalmente de Derecha, entre aquellos que se oponían a socialistas y liberales. Se construyó una idea de Nación que estaba por encima de las voluntades individuales de las personas y por encima de las demandas de las clases sociales. “Si no se era nacionalista se era traidor”. Así, los obreros que se proclamaban internacionalistas (los obreros de aquí y de allá son hermanos, iguales, no importa su color de piel ni su idioma, pertenecen a la gran patria de los explotados) eran considerados enemigos del orden nacional.
Asimismo el nacionalismo comenzó a definirse a partir de categorías como:
·       Lengua
·       Etnia
·       Territorio
·       Costumbres
·       Religión.
Territorio y Lengua son problemas íntimamente vinculados a la noción de Estado. A partir de la novedosa difusión de sistemas de instrucción -La escuela, la universidad- los estados construían naciones, difundían los valores de la patria, homogeneizaban a la población y determinaban qué cosas pertenecían a la nación y qué cosas no.
            De lo dicho previamente podremos deducir que dentro de los imperios multinacionales, como el austrohúngaro o el ruso, se produjeran conflictos. En efecto, dentro del imperio austrohúngaro convivían distintas lenguas, culturas, tradiciones, religiones: En otras palabras, convivían distintas naciones. Esa convivencia, como es de esperar no fue pacífica sino que por el contrario generó múltiples conflictos cuando estas naciones oprimidas por los sistemas estatales de sus imperios intentaran barrer con su memoria colectiva a la vez que les impedía desarrollarse como nación y, claro está, sin su propio Estado. El nacionalismo de estas naciones oprimidas, sin ser igual al nacionalismo imperial, dio lugar a acciones violentas por parte de los sojuzgados.        
 Entonces podríamos hablar de un nacionalismo agresivo y de un nacionalismo defensivo. El agresivo, de tintes racistas, supone la superioridad de ciertas naciones por sobre otras, se lo asoció al imperialismo/colonialismo cuando funcionó como justificación para dominar a las poblaciones africanas y asiáticas, a quienes se consideraba inferiores. Y estuvo presente también en el proceso de profundización del control de los Estados europeos, como herramienta para enfrentar ideologías de izquierda, como discurso de la clase dominante para algutinar adeptos, construyendo diferencias e igualando simultaneamente: El discurso nacionalista construía a los "otros" inventándolos, adjudicándoles caracerísticas diferentes al "nosotros, de x nación". Y se producía la "igualación" bajo el paraguas de la igualdad de patria, lengua, territorio... justamente, la defensa del territorio, de los enemigos externos e internos, jugaron, aquí, un rol preponderante en los discursos que elevaban la presión en Europa entre las distintas naciones.  

Las analogías entre los negros y los monos son más grandes que entre los monos y los europeos.
El negro es inferior, intelectualmente, al hombre europeo. El negro sólo puede ser humanizado y civilizado por los europeos. "
J. JUNT. Sesión científica de la Sociedad Antropológica de Londres 1863.

La inferioridad intelectual de los negros, lejos de conferirnos el derecho de abusar de su debilidad, nos impone el deber de ayudarlos y protegerlos.
"Negro", artículo del Grand Dictionnaire Uiversel Larousse du XIX, Sicle, 1872.

Franz Ferdinand
 El nacionalismo de tipo defensivo, se enmaraña entre las naciones oprimidas en la propia Europa por los grandes imperios de la época y desata la única acción política posible: En tanto y en cuanto los imperios no reconocen su derecho a la autodeterminación ni tampoco abren la posibilidad a la participación electoral, la alternativa es la acción violenta, que se expresa con atentados políticos. El caso más recordado es el del asesinato del archiduque herederos al trono de Austria, Franz Ferdinand, que es reconocido como el hecho que hizo estallar la guerra cuando se pusieran en práctica los sistemas de alianzas que anticipaban el conflicto bélico. A saber:
 La conflictividad social interna, la agresividad que conllevaban los nacionalismos de los Estados, y la necesidad inherente de mercados para el desarrollo económico anticipaban la posibilidad de una guerra como la primera gran guerra del siglo XX. Antiguos enfrentamientos, como el de Alemania (Prusia) y Francia por Alsacia y Lorena, no hacían más que advertir lo inevitable. Así en 1882 se conformó la Triple Alianza, y ya, cuando la presión hacía inminente la posibilidad de una guerra se conformó la Triple Entente. La agresión a uno de los miembros o la participación de uno de los Estados en un conflicto bélico encendía el sistema de alianza que involucraba, entonces, a todos los miembros.        

La gran guerra (1914-1918)
1914 abre un paréntesis en la historia de la humanidad. La violencia se apoderó de las trincheras, las trincheras se apoderaron del mundo. Se sucedieron cuatro años de guerra salvaje y encarnizada. El tronar de las bombas desde los campos de batalla rebotó e hizo eco en las ciudades de la civilización; La civilización hace eco en los campos de batalla. Es una guerra de decadencia, una guerra por mercados, de exterminio, es una guerra de enfrentamientos nacionalistas, pero por sobre todas estas cosas es una guerra que marca la tendencia del capitalismo en la era de los imperios.
La guerra enfrentará a dos bandos aliados, en uno (Entente) sobresalen las viejas potencias de Francia y Gran Bretaña y el Imperio Ruso, al que luego se sumara Italia (abandonando su alianza con Alemania y el Imperio Austrohúngaro) y casi al final de la guerra y decisivamente los Estados Unidos, y por el otro (Triple Alianza) encontraremos al Imperio Austro Húngaro, Alemania y el Japón. El primer bando, luego de cuatro años, saldrá victorioso de la contienda. 

Ver Fuentes que retratan las causas de la primera guerra mundial.